



Son tejidos de estructura reticular, revestidos de resinas para proporcionarle estabilidad dimensional y hacerle inalterable a los álcalis propios de los morteros, revocos de cemento y revestimientos con ligantes sintéticos.
Una malla de fibra de vidrio instalada entre los acabados a colocar, forma una armadura que absorbe y redistribuye gracias a su estructura reticular, las tensiones que se puedan producir, evitando el agrietamiento y la aparición de fisuras.
No se pudren, fácil de instalar pues no necesitan fijaciones, 100% aprovechables, flexibles, ligeras, seguras para el instalador, ahorro de el material a instalar, térmicas, soportan las tracciones mecánicas originadas por cambios bruscos de temperatura.
La aplicación de las mallas se hace entre las dos capas de el mismo revestimiento que vamos a aplicar, teniendo que formar un auténtico "sándwich".
Esto se consigue aplicando primeramente una capa de revestimiento y cuando aún este fresco se coloca la malla con la mano ayudado con una espátula plástica y se acaba con otra segunda mano de aplicación que la cubra totalmente.